Trabajo
de cuestionario.
1. Que es el canto
2. Estructura
3. Voces masculinas
4. Voces femeninas
5. Ordenar por siglo y explicar los
avances del canto
6. Respiración
7. Vibración
8. Resonancia
9. Ejercicios de relajación y fonación.
Numerofonía
de Aschero:
Método
de Canto GATO NEGRO
Italiano:
Canto, Francés: Chant, Inglés: Singing, Alemán: Singen
El Canto
El
canto es una forma de utilizar la voz humana que exige un funcionamiento
especial de los órganos de la fonación, en relación, por otra parte, con la
sensibilidad auditiva. Así, pues, se aprende a "cantar" imponiéndose
una gimnasia vocal particular, controlando los músculos que intervienen en la
producción de los sonidos, la respiración, etc.
Ese
aprendizaje puede hacerse espontáneamente, por imitación, en un medio social
determinado (como es el caso del canto "popular" o
"folklórico" y, de una manera más general, el de la etnomúsica vocal),
o por una especie de adiestramiento, acústico o tónico, en una escuela de
canto, según convenciones muy definidas, y diferentes según los lugares y las
épocas. No se les enseña a cantar del mismo modo a un muecín, a un chantre de
la iglesia romana o a una diva de ópera.
En
lo que se refiere a su estructura, los órganos de la fonación son iguales en el
hombre que en la mujer, sólo difieren por sus dimensiones (cuerdas vocales más
largas y más sólidas en el hombre que en la mujer; diferente volumen de las
cavidades de resonancia, etc.) Por término medio, entre adultos, las voces de
mujer están a una decimotercera más aguda que las de hombres.
La
clasificación de la voz humana se hace en función de los límites entre los que
una voz se mueve sin dificultad (es lo que se llama tesitura; tenor, barítono,
bajo, etc.), de las calidades de timbre (el registro: voz de pecho, voz de
cabeza) y cualidades más específicas (tenor lírico, tenor dramático, bajo
cantante, bajo profundo, etc.) Hay que añadir que el canto puede practicarse en
solo o a varias voces (dúo, trío, cuarteto, quinteto, sexteto y coros). En este
último caso se dice que las voces cantan al unísono cuando todas ellas cantan
la misma melodía, en la misma tonalidad, con los mismos cromáfonos, etc., en
caso contrario es un canto a varias voces. El canto a varias voces se divide a
su vez en homofónico (todas las voces quedan subordinadas a una voz principal)
y polifónico (cada voz es independiente de las otras). Finalmente, el canto
puede ser a cappella, es decir, sin acompañamiento instrumental, o acompañado
(por uno o varios instrumentos). Existen diferentes técnicas para cantar.
Mientras que el cantante de ópera pretende llenar un auditorio sin ayuda
técnica, en el canto popular comúnmente se utiliza un micrófono. Con el uso del
micrófono, el cantante puede emitir un sonido semejante a la voz hablada sin
necesidad de alcanzar un volumen elevado.
En
la música clásica y en ópera los cantantes son clasificados, de acuerdo a su
registro o tesitura, en:
Voces masculinas:
Tenor
(la voz más aguda de hombre)
Barítono
(la voz intermedia de hombre)
Bajo
(la voz más grave de hombre)
Voces femeninas:
Soprano
(la voz más aguda de mujer)
Mezzosoprano
(la voz intermedia de mujer)
Contralto
(la voz más grave de mujer)
Además
existen otros tipos de voces masculinas que requieren una manipulación
fisiológica (castración) ó un entrenamiento parcial del registro (falsete):
Castrato
Contratenor
Las voces de los niños (blancas) tienen la misma
clasificación de las mujeres.
Historia
El
arte del canto nació con el hombre mismo, con su primera expresión vocal. En
sus orígenes fue una forma más elevada del lenguaje, probablemente inspirada
por el culto primitivo. Hay incluso quienes afirman que el canto existió antes
del lenguaje hablado, así como existe en especies inferiores al hombre, por
ejemplo las aves. Se arguye que el canto era una mejor forma de comunicación
para grandes distancias y, además, se dice que el canto precedió al lenguaje
debido a que transmite contenidos emocionales en vez de contenidos textuales,
algo que es más complejo y vino después.
Neurológicamente,
el canto es manejado por el hemisferio contrario al del lenguaje, es decir, por
el derecho, en la mayoría de personas (sólo un porcentaje de zurdos tiene las
funciones del lenguaje y el canto intercambiadas). Por esto mismo, en
enfermedades en las que se afecta uno de estos hemisferios, la persona podrá
cantar o hablar pero será incapaz de efectuar las dos.
En
los tiempos de Babilonia había
grandes agrupaciones de cantores perfectamente disciplinados desde el punto de
vista musical. La música era voluptuosa, un artículo de lujo para las fiestas y
poco digna para los sacerdotes. En el Egipto
Antiguo, la música era utilizada para fiestas, procesiones y ceremonias de
culto. En Grecia, en el siglo VIII
de la era cristiana, el canto comenzó a acompañarse por un instrumento: la
cítara. Canciones de cuna, de boda, fúnebres, ocupaban un lugar importante en
la vida de los griegos. En los coros del teatro griego todas las voces cantaban
la misma melodía: esto se denomina homofonía y continúa hasta el primer milenio
de la era cristiana. Platón y Aristóteles afirmaban que el canto era un medio
importante para la educación: tal es la importancia, que la antigua Grecia
concede al arte del canto que en las Olimpíadas se realizaban torneos líricos
que ejecutaban trovas dedicadas a Apolo. El pueblo judío utilizaba el canto
para sus ceremonias. Las investigaciones del canto en Jerusalén demuestran que
son unas de las fuentes del canto gregoriano. Roma no descuidaba el cultivo del canto y en épocas de Nerón
(54-68) estaba en su apogeo. Este emperador se consideraba el mejor tenor del
mundo, y mandó matar a muchos cantores romanos por la envidia que le causaba el
que fueran aplaudidos por la plebe en demasía. En tiempos de los romanos se
necesitaban tres maestros de canto: vociferaii, phonasci y vocales. Los
primeros para fortalecer la voz, los segundos para igualar el volumen, y los
terceros para la entonación, la modulación y el perfeccionamiento de la voz. En
el pueblo árabe, durante los siglos VIII y IX, surgieron una gran cantidad de
cantores con trascendencia.
El
canto chino era en general barroco, con cierta gracia melódica y sentido
rítmico.
Japón se caracterizaba por sus sonidos
fundamentalmente guturales y retenidos, porque se consideraba contrario a lo
divino abrir mucho la boca.
Como
raíz del arte vocal, hay que considerar el practicado en las iglesias
cristianas de la Edad Media, el cual está influido por la oratoria antigua y
por los métodos de las sinagogas judías del Lejano Oriente. El canto litúrgico
es una especie de recitado, el ritmo está dado por la palabra misma, da una
impresión bastante monótona, se prefieren las voces graves y el canto al
unísono; en los finales del siglo IV se propaga el responso, que es la
recitación de un solo y la respuesta de un coro, y la antífona, donde se alternan
dos coros. Este canto litúrgico se denomina canto llano, justamente por sus
características, canto plano y sin adornos. En el siglo VI, Gregorio I lleva a
cabo unas reformas y modifica el repertorio; se llama canto gregoriano, aunque
mantiene el carácter de canto llano.
En
el siglo VII, prohíben que las mujeres canten en las iglesias; continúa la
homofonía hasta el siglo X. En este siglo se comienza a cultivar el organum para
voces masculinas e infértiles.
El
cantus firmus mantiene la fórmula melódica del tema elegido como base, el
organum canta nota por nota con unos intervalos más graves en una cuarta u
octava paralelas. Estas innovaciones se conocen como Ars Antiqua. Hasta el
siglo XI, el canto es ejecutado a una sola voz; en el siglo XII aparecen innovaciones
para el canto de dos o tres voces, y surgen las disonancias de ritmo libre con
una melodía muy adornada. En el siglo XIII aparece el motete, que es el canto a
varias voces con palabras diferentes que producen un gran efecto armónico. Este
es el inicio de la polifonía. Durante el siglo XIV el canto adquiere valores de
notas breves, se fija definitivamente el ritmo, y ya no hay solistas, sino que
todo el pueblo canta. Es el Ars Nova.
Las
mujeres continúan sin poder cantar en las iglesias y se comienza a recurrir a
la castración para obtener voces agudas. A fines del siglo XV, se publican los
primeros preceptos para un buen canto coral. Según ello debe ser: en conjunto,
en la unidad de tiempo, en el registro medio, con devoción y arreglo a las
finas costumbres ciudadanas. Con el cambio de siglo aparecen nuevos gustos y
nuevas ideas estéticas. El arte de la polifonía es una simple superposición de
voces. En este momento los músicos y poetas sienten la necesidad de expresarse
con mayor libertad; esta necesidad debe entenderse como una aspiración de
manifestarse creativamente en forma individual. Con ello el cantante solista
comienza a destacarse y ser el centro. Esto hace surgir la necesidad de una
buena técnica vocal. Ahora las palabras tienen que ser entendidas, esto obtiene
un valor dramático que hasta el momento no se poseía. En el siglo XVI, en pleno
auge del Renacimiento, los nobles florentinos organizan reuniones de poetas,
pintores y músicos, estos círculos culturales son llamados “Cameratta Fiorentina”,
con interés por las tragedias griegas.
A
ella asisten Caccinni y Peri, músicos que intentan crear una nueva forma
musical escribiendo el melodrama, al que podemos considerar como la primera
ópera. Con él se va concretando esta idea musical y se forma la “Opera
Fiorentina”.
Música
en la que el coro tiene aun gran importancia. Las representaciones se
realizaban en los palacios de la nobleza y en las cortes reales. El cantante
tiene que adecuarse a diversos modelos y empiezan a surgir escuelas de canto.
En tanto se ve cada vez más una división del canto entre los recitados y las
arias. Si está acompañado por un clavicémbalo se denomina recitativo seco y al
serlo por la orquesta, recitativo acompañado. Las arias son interpretadas por
solistas, en forma independiente y el cantante expresa los sentimientos de la
obra de una forma exagerada.
Los
cantantes quieren deslumbrar al público con su voz. Se empieza a descubrir que
para cantar no es suficiente tener una voz hermosa, hay que ejercitarla,
educarla y buscar una clara dicción. También surge la “opera alegórica” en la
que los personajes son el cuerpo, el alma y el entendimiento. Los falsetistas continúan
cantando, pero ya se aceptan los castrados en las iglesias. La castración toma
mayor incremento y continúa hasta unos siglos más tarde.
En
el siglo XVII, Inocencio XI prohíbe en el edicto de 4 de mayo de 1.656 que se
enseñe canto y música a la mujer, por ello es que las reemplazan los
sopranistas en el teatro. Por aquel entonces se fundan escuelas de canto que
llegan a ser célebres.
La
ópera sigue desarrollándose, los temas siguen siendo sobre personajes
mitológicos y clásicos y con largos recitativos. La música polifónica llega en
este siglo a la perfección con la música a capella o sea sin acompañamiento de
instrumentos. Luego de esta polifonía, con el Renacimiento, la música efectúa
un desarrollo de la línea melódica con la influencia simultánea de otros tonos
en forma de armónicos, esto le da belleza y aumenta la expresividad de la
melodía, por lo tanto halaga la vanidad del cantante. El siglo XVII, junto con
los fines del siglo XVII, se considera como el siglo de oro del Bel Canto por
el refinamiento de la expresión y la pureza del sonido.
La
ópera veneciana acentúa mas el papel de los solistas, en cambio el coro pierde
preponderancia, hasta llega a desaparecer por completo. Para el final de este
siglo había en Venecia catorce teatros, la mitad de los cuales eran exclusivos
para óperas. Casi comenzando el nuevo siglo se nota la reacción contra el
recitado cantado. Las nuevas corrientes artísticas se dirigen a alcanzar una
belleza del sonido, a aumentar la extensión de la voz y agilidad en la
vocalización, y el cantante para evitar la monotonía del público y maravillarlo
se dedica al malabarismo canoro, a la ornamentación improvisada, la expresión
no se tiene en cuenta. Se trata la voz como un instrumento; algo similar al
virtuosismo de una flauta. Este culto excesivo a la admiración de la voz, hace
que los compositores escriban sus obras pensando en las cualidades de
determinados cantantes. La ópera se adapta a lo que quieren los cantantes;
entonces esto se convierte en un conglomerado de arias da capo, los abusos de
los cantantes son extraordinarios. El autor de la partitura carece totalmente
de importancia.
A
principios del siglo XIX se inicia la decadencia del Bel Canto. El público se
fatiga de las fiorituras que recargan la melodía. Las cualidades instrumentales
de la voz pasan a segundo plano, lo que se busca ahora es el efecto dramático,
se hace hincapié sobre la expresión del sentimiento. A finales del siglo XIX y
principios del XX, el público acepta al compositor como la figura principal y
dominante del arte lírico, el cantante debe estar a sus órdenes y esto hace
surgir la necesidad de una dirección y puesta en escena de las obras. El
cantante enfrenta dificultades mayores, su tarea es más compleja, el campo es
más amplio, la critica más aguzada. Diversos estilos musicales coexisten en los
programas musicales, obligando al cantante a tener una gran cultura musical y
una técnica vocal que permita interpretarlos con solvencia. La interpretación
deja de lado la utilización del falsete. Se debe cantar sobre un solo registro
en toda la tesitura. El cantante ahora es esclavo de la partitura. Desde el
principio hasta el final, la composición es sagrada y la escritura se debe
respetar.
Técnica
La respiración
Para
la fonación, en especial el canto, la respiración más adecuada es la llamada
costo abdominal, por cumplir tres condiciones básicas:
Produce
una ventilación completa de la capacidad pulmonar.
Aprovecha
los recursos mecánicos de los músculos abdominales para mantener la adecuada
presión glucótica.
Al
no elevar los ojos ni clavículas, no provoca tensiones en los músculos del
cuello, que afecten negativamente a la laringe.
De
manera general se orienta la conciencia de la respiración haciendo actividades
de este tipo:
Inspiración
moderadamente profunda, situando el aire hacia la parte abdominal.
Breve
retención, tres o cuatro segundos (evitando las contracciones)
Espiración
lenta y uniforme llegando a una ligera respiración forzada.
Pausa
de unos segundos provocando una leve apnea, y reanudación del ciclo (se
aconseja empezar cada ejercicio por la espiración)
Movimientos
diafragmáticos violentos: hop, cluc, crac, plaf, din.....
Ejercicios
respiratorios en diversos tiempos.
Juegos
de soplar: carreras de pelotas de ping-pong, mantener en el aire un pañuelo,
mantener en el aire una pluma, soplar en el dorso de la mano, etc.
Estas
actividades respiratorias se realizan conjuntamente con las actividades de
relajación:
Descarga
de la tensión psicomotriz.
Independencia
funcional moviendo lentamente cada una de las partes del cuerpo.
Movimiento
del cuello, hombros, tronco, piernas, pies,....
La vibración y la resonancia
Las
cuerdas vocales tienen la posibilidad de aproximarse y entrar en vibración al
ser impulsadas por la corriente de aire, pero también pueden separarse
permitiendo la respiración sin sonido. La tensión de las cuerdas vocales
determina la altura del sonido.
La
emisión de la voz debe tener buena resonancia tanto para la palabra como para
el canto. Al igual que cualquier otro instrumento musical, la voz humana tiene
su propia caja de resonancia, y cada vocal tiene una colocación determinada,
debiendo impostarla hasta donde el sonido se hace grato, uniforme y vibrante.
El
sonido de las cuerdas vocales se amplifica mediante las cavidades resonadoras:
cavidad bucofaríngea, formada por la movilidad de la laringe, de los músculos
de la faringe, del paladar, de la lengua y de la mandíbula, así como de la nasofaringe
y las fosas nasales.
Ejercicios de relajación y de fonación
La
relajación es la técnica más adecuada para combatir el estrés. Nos hace tomar
conciencia del propio cuerpo y a veces es una sensación relajante el saber que
se tienen dedos en los pies. Los ejercicios moderan la presión sanguínea y el
ritmo cardiaco, eliminando los estados de tensión muscular. Provocan un estado
físico y anímico equilibrado y confortable.
Hay
distintas técnicas de relajación, según el objetivo concreto que se persiga,
pero siempre se pone el énfasis en dos objetivos:
Respiración
correcta para un buen aporte de oxígeno.
Disminución
de la tensión muscular acumulada.
Estos
ejercicios consisten básicamente en provocar una tensión en determinadas partes
del cuerpo, seguida de una distensión, que es la que provoca la relajación.
Tratándose de la voz, hay que tener en cuenta el estado psíquico que condiciona
esa voz, y por otro lado el estado de las zonas musculares que intervienen
directa o indirectamente en ella. La voz, ya sea cantada o hablada es un gesto
de todo el cuerpo.
Existen
algunas zonas donde se acumula la tensión de manera inconsciente (pies, pelvis
y columna vertebral).
Mientras
estamos cantando se producen en el cuerpo multitud de movimientos musculares.
La voz se resentirá si la postura corporal impide que esos músculos se muevan
libremente. Todo el cuerpo interviene en el canto, pero de manera muy directa
interviene la parte que va desde la parte inferior de la columna vertebral a la
cabeza. En este tramo hay tres curvas, y si nos apoyamos en una pared, quedan
huecos vacíos. Estas curvas han de estirarse de tal manera que el cuerpo quede
erguido. Para acostumbrarnos a tomar la postura correcta, podemos seguir los
siguientes pasos:
Posición
de partida: De pie, de espaldas a la pared, pies firmemente anclados en el
suelo. El peso del cuerpo descarga en los dos pies por igual, con los talones
separados unos diez centímetros y los pies abiertos ligeramente en forma de V.
Estirar
la curva inferior ajustando las caderas contra la pared.
Estirar
la curva superior, metiendo la barbilla y deslizando cuello y espalda hacia la
pared.
La
curva central se ha estirado al aproximar a la pared las otras dos. En esta
posición, separarse unos centímetros de la pared y sentir la sensación de
caminar erguidos.
Músculos
que intervienen en la formación de la voz:
Diafragma
como aporte de energía (motor).
Laringe
y cuerdas vocales. Movimiento del cuello.
Lengua.
Aunque es un estorbo, canaliza el aire.
Labios,
que configuran la resonancia.
Mandíbula
inferior, que con su movilidad modifica el espacio de la cavidad bucal.
Nariz
con buena ventilación.
No
se puede ser buen cantante, orador o instrumentista de viento si no se posee un
buen control de la respiración. El estudio de la respiración es la base de la
técnica vocal. La respiración pretende los siguientes objetivos:
Todo
el aire inspirado debe transformarse en sonido.
Si
se emite demasiado aire para un sonido, la voz resulta apagada.
El
aire inspirado debe afluir lentamente en columna desde la caja torácica a los
resonadores.
La
inspiración debe realizarse siempre que sea posible por la nariz, ya que en
ella el aire se filtra y se calienta. Esto es importante si se canta en lugares
fríos o contaminados.
Para
iniciar la técnica hemos de tratar de amplificar la respiración natural y
desarrollarla. Es una respiración profunda que llena completamente los pulmones,
a base de hacer descender el diafragma y dilatar los espacios intercostales.
Inspiración:
Amplia, profunda, silenciosa y breve. Como aspirar el perfume de una flor.
Suspensión
y bloqueo: Las costillas están separadas y se tiene la sensación de descansar
sobre ellas.
Espiración:
Para la música es el momento más importante. Emisión del aire controlada, lenta
y dócil. Los músculos presionan hacia abajo.
La
impostación consiste en el pleno aprovechamiento de la espiración para la
producción de sonidos.
Requiere
de tres condiciones:
Que
la columna de aire esté bien apoyada en el diafragma.
Que
no se opongan obstáculos a la vibración.
Que
ese aire ya transformado en sonido sea proyectado convenientemente a los
resonadores.
Más
en concreto, tenemos que lograr un hábito de buena respiración costal
-diafragmática.
Hay
que lograr que la epiglotis y paladar blando dejen libres los conductos
formados por la glotis y la parte inferior de las fosas nasales, sin
interceptar el paso del aire. Las cuerdas vocales deben vibrar libremente en
toda su extensión. Estas condiciones se dan espontáneamente en la posición de
bostezo.
Colocación
impostada de las vocales:
En
la A, se dejan caer las mandíbulas
sin forzar. Paladar blando y lengua no intervienen. Los labios describen un
óvalo horizontal.
La O es una mera variación de la posición
de los labios, que forman un óvalo vertical. El sonido va un poco más atrás.
En
la E, los labios forman parte de un óvalo aplanado. La lengua interviene para
proyectar el sonido un poco más hacia delante. No debemos abombar la lengua.
En
la I, la posición de los labios es
similar a la E, con las comisuras menos separadas. Posición próxima al círculo.
Implica separar algo más la mandíbula.
En
la U, los labios se contraen hasta un pequeño círculo. Procurar no cerrarlos
excesivamente y evitar que la lengua vaya hacia atrás.
Las
cuerdas vocales son imposibles de controlar. Toda actuación sobre ellas es
indirecta. La única posibilidad de intervención es dejarlas libres mediante la
relajación. El resto será trabajo de las mandíbulas, paladar, lengua, labios...
Práctica
de las consonantes:
El
empleo armonioso de vocales y consonantes es la articulación. Hace las veces de
barrera, reteniendo el flujo sonoro y aliviando la laringe. Una buena
articulación evita la fatiga vocal sin restar amplitud a la voz. Desde el punto
de vista de la articulación, distinguimos tres grupos de consonantes:
Sonidos
auxiliares: La vibración se produce sin la intervención preponderante de las
cuerdas vocales.
La M se produce en las fosas nasales y se
transmite al exterior por las ventanas de la nariz. Los labios están plenamente
cerrados. Es un sonido fácil de producir y su colocación natural es en los
resonadores superiores.
En
la N, la vibración se produce en las
fosas nasales y en la boca, por influencia de las primeras. La boca no se
cierra con los labios, sino interponiendo la lengua. La vibración sale por las
ventanas de la nariz y a través de los dientes. Sonido fácil de producir.
La L es semejante a la anterior. La lengua
se interpone, pero deja paso por los dientes laterales. La resonancia se
produce principalmente en la boca, y las fosas nasales son resonadores
auxiliares.
El sonido sale al exterior por la
boca. Hay que procurar diferenciar el sonido de N y L mediante la separación lateral de la lengua.
La R produce vibración entre la puerta de
la lengua y los alvéolos superiores. Este sonido no aprovecha ningún resonador
superior, por lo que es relativamente pobre entre los sonidos auxiliares. Hay
personas con frenillo, que es un problema consistente en que la lengua se
retrae de su base.
En
la S no hay vibración de
resonadores. El aire pasa por la barrera de los dientes. El sonido se produce
directamente por la columna de aire que sale a presión entre los dientes y la
lengua, y adopta una forma acanalada. El principal problema que plantea es el
de su equilibrio, ni demasiado silbante ni demasiado suave. Evitar “sh” y “ds”.
La J tiene un sonido difícil y áspero. Se
produce por contracción de la epiglotis y la úvula. La vibración se produce en
la faringe. El sonido debe equilibrarse, de forma que no resulte desgarrante,
ni tan suave que pierda su característica.
Una
vez ejercitadas las distintas pronunciaciones de manera aislada, deben
practicarse con vocales.
En
combinaciones directas: ma, ne, li,
ru, so, ja, me, ni, lu, ro, sa, ge, mi, nu, lo, ra, se, gi, mu, no, la, re, si,
ju, mo.
En
combinaciones inversas: am, en, il,
ur, os, an, el, ir, us, om, al, er.
Los
ataques:
No
son realmente sonidos, sino formas de iniciar sonidos. Se producen al liberar
la columna de aire, y por tanto como consecuencia de los diversos modos de
oclusión que se pueden oponer a la salida del aire. Pueden ser suaves o
fuertes, según esa liberación sea gradual o brusca.
BP:
Partiendo de posición de labios cerrados, al separarlos se produce la b si la
separación es lenta, y p es brusca. Es necesario diferenciar esos sonidos.
DT:
La oclusión se produce apoyando la lengua sobre los dientes superiores. Esa
separación puede ser lenta o brusca.
VF:
La oclusión se produce entre dientes y labio inferior
SH,
CH: En este grupo, la lengua adopta una forma ancha. Apoya los bordes en los
molares, y la parte central apoya contra el paladar duro. Un sonido que con
frecuencia parece contaminado por otros.
G,
K: Se produce en la laringe. La epiglotis cierra el paso del aire. La
diferencia fuerte o suave no es tan clara como en otros grupos y hay que
trabajarla.
El
trabajo sobre las consonantes debe centrarse en los ataques fuertes y suaves.
Combinarlo con los timbres básicos y después con los auxiliares. Como método de
trabajo podemos acudir a trabalenguas, o a la lectura en columnas (leer la
primera sílaba de los párrafos), etc.
Recopilación de internet:
Luis Azuaje